Comienzo con este tema porque me ha afectado directamente, y es
algo de lo que hay que hablar seriamente.
Hay dos tipos de acoso que son muy recurrentes
y de los cuales quiero manifestar mi desagrado; el primero es el acoso por redes sociales.
Como la mayoría de personas que llegan a mi blog, me siguen en
redes sociales como Instagram, saben qué fotos publico allí.
Desde mi perspectiva, y
a raíz de una construcción más consciente de mi cuerpo y de lo valioso que es
para mí, me agrada tomarme fotos en donde se ve “algo de más”, por así decirlo.
Me gusta porque amo mi cuerpo, porque estoy completa y no me falta nada, porque
descubrí que el cuerpo expresa y encontré la manera de expresarlo, que es a
través de las fotografías. Mi cuerpo como mi territorio, como mi construcción y
como mi propiedad.
De ello deviene
entonces las interpretaciones de los que miran: “Ella sube las fotos así,
porque necesita una aprobación (masculina), así que, por ello, le voy a
manifestar que me parece ‘rico todo eso’”. Ahí comienza ese acoso que invade
mis mensajes internos; después viene el “por qué eres tan creída” y mensajes de
este tipo.
Mi respuesta a todo esto
es NO. No requiero de aprobación para sentirme bien, porque de nueva cuenta, mi
construcción física no ha dependido de nadie más. No, no busco “levantar macho”
con mis fotos, porque los que me conocen saben cómo soy y lo subversiva que
puedo ser ante “machotes” así. Y, por último, NO, no me siento halagada por
comentarios que se pasan de asquerosos.
Como conclusión, siendo
realista, sé y soy consciente que al fin y al cabo todos/as podemos mirar y
pensar lo que queramos, porque cada uno es libre de pensar lo que le venga en
gana; el problema radica cuando se pasa la línea personal, y se llega a invadir
e intimidar al ‘otro’ con comentarios que me hacen pensar: ¿cuál es el objetivo
de ello?, ¿qué es lo que quieren lograr?, ¿asco, repulsión, fastidio?...
El segundo tipo de acoso es el callejero.
Sales un día a la calle, a esa selva de cemento donde hay animales
que te desgarran las vestiduras con una mirada, una palabra, un sonido, un gesto
que te agrede, intimida, violenta y te acosa, de forma permanente, como si por
el hecho de ser mujer, te merezcas cosas tan desagradables como esas. Muchas
justificaciones han salido y han sido aceptadas por la sociedad, cosas como
''te vistes provocativa'', ''si no quisieras que te dijeran eso, no te
vestirías de esa manera, como una puta'' ''sólo lo haces para llamar la
atención, te gusta que te digan cosas y por eso te vistes así'' y podría
continuar... ¿es aquello justificable?, ¿Aun así nos hacemos llamar seres
humanos? nos quejamos de la situación actual, pero nadie hace un cambio tan
sencillo como es el de respetar al otro, ¡ojo! es respetar, no tolerar. A
continuación, dejaré un enlace sobre el acoso callejero, veamos cómo esta mujer
con su vestimenta tan ''provocativa'', es acosada durante su caminata.

No hay comentarios:
Publicar un comentario