sábado, 14 de marzo de 2015

SOBRE LA GUERRA
ESTANISLAO ZULETA
1. Pienso que lo más urgente cuando se trata de combatir la guerra es no hacerse ilusiones sobre el carácter y las posibilidades de este combate. Sobre todo no oponerle a la guerra, como han hecho hasta ahora casi todas las tendencias pacifistas, un reino del amor y la abundancia, de la igualdad y la homogeneidad, una entropía social. En realidad la idealización del conjunto social a nombre de Dios, de la razón o de cualquier cosa conduce siempre al terror; y como decía Dostoievski, su fórmula completa es “Liberté, egalité, fraternité. .. de la mort”. Para combatir la guerra con una posibilidad remota, pero real de éxito, es necesario comenzar por reconocer que el conflicto y la hostilidad son fenómenos tan constitutivos del vínculo social, como la interdependencia misma, y que la noción de una sociedad armónica es una contradicción en los términos. La erradicación de los conflictos y su disolución en  una cálida convivencia no es una meta alcanzable, ni deseable, ni en la vida personal - en el amor y la amistad - ni en la vida colectiva. Es preciso, por el contrario, construir un espacio social y legal en el cual los conflictos puedan manifestarse y desarrollarse, sin que la oposición al otro conduzca a la supresión del otro, matándolo, reduciéndolo a la impotencia o silenciándolo. 
2. Es verdad que para ello, la superación de “las contradicciones antinómicas” entre las clases y de las relaciones de dominación entre las naciones es un paso muy importante. Pero no es suficiente y es muy peligroso creer que es suficiente. Porque entonces se tratará inevitablemente de reducir todas las diferencias, las oposiciones y las confrontaciones a una sola diferencia, a una sola oposición y a una sola  confrontación; es tratar de negar los conflictos internos y reducirlos a un conflicto externo, con el enemigo, con el otro absoluto: la otra clase, la otra religión, la otra nación; pero éste es el mecanismo más íntimo de la guerra y el más eficaz, puesto que es el que genera la felicidad de1a guerra.
3. Los diversos tipos de pacifismo hablan abundantemente de los dolores, las desgracias y las tragedias de la guerra y esto está muy bien, aunque nadie lo ignora; pero suelen callar sobre ese otro aspecto tan inconfesable y tan decisivo, que es la felicidad de la guerra. Porque si se quiere evitar al hombre el destino de la guerra hay que empezar por confesar, serena y severamente la verdad: la guerra es fiesta. Fiesta de la comunidad al fin unida con el más entrañable de los vínculos, del individuo al fin disuelto en ella y liberado de su soledad, de su particularidad y de sus intereses; capaz de darlo todo, hasta su vida. Fiesta de poderse aprobar sin sombras y sin dudas frente al perverso enemigo, de creer tontamente tener la razón, y de creer más tontamente aún que podemos dar testimonio de la verdad con nuestra sangre. Si esto no se tiene en cuenta, la mayor parte de las guerras parecen extravagantemente irracionales, porque todo el mundo conoce de antemano la desproporción existente entre el valor de lo que se persigue y el valor de lo que se está dispuesto a sacrificar. Cuando Hamlet se reprocha su indecisión en una empresa aparentemente clara como la que tenía ante sí, comenta: “Mientras para vergüenza mía veo la destrucción inmediata de veinte mil hombres que, por un capricho, por una estéril gloria van al sepulcro corno a sus lechos, combatiendo por una causa que la multitud es incapaz de comprender, por un terreno que no es suficiente sepultura para tantos cadáveres”. ¿Quién ignora que este es frecuentemente el caso? Hay que decir que las grandes palabras solemnes: el honor, la patria, los principios, sirven casi siempre para racionalizar el deseo de entregarse a esa borrachera colectiva.
4. Los gobiernos saben esto, y para negar la disensión y las dificultades internas, imponen a sus súbditos la unidad mostrándoles, como decía Hegel, la figura del amo absoluto: la muerte. Los ponen a elegir entre solidaridad y derrota. Es triste sin duda la muerte de los muchachos argentinos y el dolor de sus deudos y la de los muchachos ingleses y el de los suyos; pero es tal vez más triste ver la alegría momentánea del pueblo argentino unido detrás de Galtieri y la del pueblo inglés unido detrás de Margaret Thatcher.
5. Si alguien me objetara que el reconocimiento previo de los conflictos y las diferencias, de su inevitabilidad y su conveniencia, arriesgaría paralizar en nosotros la decisión y el entusiasmo en la lucha por una sociedad más justa, organizada y racional, yo le replicaría que para mí una sociedad mejor es una sociedad capaz de tener mejores conflictos. De reconocerlos y de contenerlos. De vivir no a pesar de ellos, sino productiva e inteligentemente en ellos. Que sólo un pueblo escéptico sobre la fiesta de la guerra, maduro para el conflicto, es un pueblo maduro para la paz. 

¿QUÉ SIGNIFICA LA PAZ?

Hoy me han dado ganas de escribir y compartir algo que había leído hace un tiempo...
Hace unos semestres una profesora nos compartió un texto de Estanislao Zuleta <gran escritor, filósofo y pedagogo colombiano> llamado ''Sobre la guerra''. Se preguntarán porqué les estoy escribiendo sobre ello y además lo que les voy a escribir posiblemente entrará en disensión con lo que ustedes piensen al respecto, lo cual es completamente normal y respetable, pues eso es lo bello de la libertad de expresión; aunque aún más bello es la libertad de poder escuchar, leer y ver los diferentes puntos de vista y pensamientos que entren en tensión con lo nuestras opiniones, así generamos nuevos mundos, nuevas ideas, nuevas críticas, nuevos conocimientos...
¡NUNCA SE PRIVEN DE ESA LIBERTAD NI PERMITAN QUE COARTEN SUS DERECHOS!
Bueno, entrando en el tema, durante un tiempo mi mente inquieta y resonante estuvo saltando y reconstruyendo ideas sobre el concepto de LA PAZ.
La paz es un bien anhelado por todos, una especie de utopía soñada por un pueblo; pero ¿qué podemos consideramos paz? ¿que no haya guerra? ¿suponemos que si no hay conflicto armado, hay paz? ¿o simplemente eso se llama cese de fuego o ''alto al fuego''?
Para mi concepto, y en la situación que vivimos en Colombia, esas negociaciones NO se les puede llamar PAZ porque la paz significa mucho más que eso, además de que es un concepto conflictivo si se mira de distintas maneras.
Voy a exponer unas cuantas para que entiendan mi idea:
-PAZ significa por un lado, la ausencia de guerra, pero también la ausencia de un pensamiento subversivo que ponga en tensión todo aquello que esté establecido; en pocas palabras, la ausencia de voces que piensen y digan diferente, porque allí se generaría un conflicto de ideales y como sociedad no tenemos en cuenta ese respeto por el otro, por ello tendemos a eliminarlos antes que generar un diálogo crítico. La guerra es enemiga de la paz y viceversa, la guerra no cree en las condiciones que implica la paz, la guerra es ante todo, heterogeneidad y diferencia.
Con esto, aclaro, no defiendo los actos bestiales que cometen los grupos armados; con esto quiero que generemos reflexiones al respecto, pensemos que la paz no debe provenir del exterior sino dentro de cada uno de nosotros, porque no podemos pensar que la paz que se firma entre el estado y un grupo armado es sinónimo de tranquilidad (que obviamente otorgaría un poco más de tranquilidad para aquellas ''zonas calientes'' en las que permanecen estos grupos armados), sino que mas allá de un acuerdo, se trata de un cambio en nuestras acciones cotidianas como por ejemplo, empecemos por respetar los derechos del otro, empecemos por no desquitarnos con ese otro que no tiene nada que ver con nuestros problemas, empecemos por un cambio en cuanto a nuestras actitudes en el transporte público, dejemos a un lado ese individualismo que nos tiene mal como sociedad y cultura.
También hagamos guerra, hagamos un constante cuestionamiento sobre todo lo que nos dicen y tratemos de exteriorizar aquello que nos incomoda de una manera respetuosa y cortés llena de argumentos, generemos tensión y reflexión, no tratemos de reducir diferencias, tratemos más bien de ampliar el panorama sobre las distintas miradas que hay... No seamos solo mentes silenciosas, sumisas y homogeneas.
Me arriesgo a decir que en ese sentido, la guerra es necesaria para la humanidad porque sin ella, no habría revolución, rupturas que nos han permitido pensar ver las situaciones de modo diferente.
Me faltan muchas cosas por decir, por pensar, por reflexionar... Pero no quiero volver más largo el escrito, quiero compartir el escrito de este gran pensador. Espero les guste o por lo menos, les genere dudas. :)